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la Doncella

“Palabras desde la cueva” es un espacio desde donde quiero compartir contigo palabras, escritas y habladas, que surgen de un lugar íntimo, reflexivo, pausado, creativo.  

Palabras que nacen del anhelo de reconectar con la sabiduría ancestral femenina que llevamos dentro. 

Dentro de la oscuridad fértil de la ‘cueva’, puedo, -podemos- escuchar una voz profunda, auténtica y salvaje que emerge con fuerza y ternura a la vez. Palabras que resuenan porque estamos en un momento de gran transformación personal y colectiva. 

la Doncella

En el 2013, desde mi pasión por comunicar y por compartir, decidí crear una newsletter desde Mujer Cíclica. No me esperaba una respuesta y una resonancia tan grande.  

Después de 12 años hay unas 23,000 personas suscritas y ha sido una forma preciosa de conectar con muchas mujeres en distintas partes del mundo de manera cercana, desde la confianza. Como cuando escribía cartas a mano a mis amigas. 

Si quieres recibir mis “palabras desde la cueva” en tu buzón, dejame tu email a continuación. 

Recibirás un email de bienvenida, desde la plataforma Substack.

 

 

Algunas respuestas y palabras de gratitud

 

Querida Sophia,

Leerte es como abrir una ventana a un espacio sagrado y tranquilo. Me encanta cómo describes esta etapa de tu vida, honrando los ciclos internos y externos, y cómo transformas cada experiencia en un puente para conectar con otras mujeres.

El nuevo nombre de tu newsletter, Palabras desde la cueva, me parece profundamente acertado. Evoca ese lugar íntimo y protegido donde las palabras nacen desde la verdad y el corazón, y que tanto necesitamos en un mundo acelerado.

Gracias por recordarnos la importancia de los círculos de mujeres y de acompañarnos mutuamente en cada etapa de la vida. Lo que compartes no solo inspira, sino que también reconforta.

Te envío un abrazo lleno de gratitud y admiración por tu camino y por seguir tejiendo estos hilos que nos unen.

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Qué bien leerte siempre desde cualquier lugar… también desde esta cueva que es lugar común y bálsamo para el alma.

Un abrazo, Yoyi