Soy Sophia Style, creadora y fundadora de Mujer Cíclica
Nací un día en que la luna nueva en Cáncer eclipsaba al sol, en el solsticio de verano: el día más largo de 1974. Quizás por eso siento una conexión tan profunda con los ciclos, con la transformación, con lo que muere y renace.
Cuando camino por el campo, a menudo encuentro pieles de serpientes. Como tú, seguramente, he cambiado de piel muchas veces a lo largo de mi vida.
Con 12 años, viví con mucha soledad y dolor la muda de piel que trae la primera menstruación. En mi familia inglesa, la expresión normal y corriente para referirse a la regla era the curse: la maldición. Crecí integrando la creencia de que había algo mal en mí, de que «no soy suficiente», aunque, con el tiempo, emergió una voz profunda y amorosa que me ha llevado siempre hacia adentro, hacia un camino de búsqueda y sanación como mujer.
Los mapas que me guían
Recuerdo que, a los 28 años, mi amiga astróloga Tchenka Sunderland le puso palabras a la clara sensación que yo tenía de haber llegado al final de un ciclo. Me regaló el libro “El Descenso a la Diosa”, de la psicóloga junguiana Sylvia Brinton Perera. Así descubrí por primera vez el mito mesopotámico de la diosa Inanna y su hermana Ereshkigal, Reina del Inframundo. Supe enseguida que había encontrado un mapa, una guía que me acompañaría toda la vida.
Hacía una década que yo estaba sumergida en el activismo social y ecologista. Desde la adolescencia me indignaban y dolían las injusticias, y soñaba con cambiar el mundo. Fui a India, a Bolivia, a Chiapas… Sigo soñando (ahora desde otro lugar). El ambiente activista me resultó muy duro.
Encontré nuevas referentes y maestras, como Vandana Shiva, la voz del ecofeminismo, apasionada de la biodiversidad y las semillas; Starhawk, pionera uniendo la espiritualidad femenina con la acción política; y Joanna Macy, que me mostró que se podía abrazar el dolor del mundo y conectar con una esperanza activa.
Aún así, estaba muy cansada de luchar.
De repente, seis de mis amigas se embarazaron, todas a la vez, en 1999. Al acompañar tan de cerca su transformación y sentir la fuerza de la nueva vida que crecía en ellas, se produjo un gran giro en mi interior.
Entonces descubrí la figura de la doula de nacimiento y me formé durante 9 meses con Olivia Seck, mujer sabía que me presentó la novela histórica, “La Tienda Roja” de Anita Diamant. Conecté así con el anhelo de crear un espacio cálido y comunitario en el que honrar los ciclos y los ritos de paso.
Descubrí otro mapa para entender los procesos de transformación en el símbolo del laberinto y me inicié en su sabiduría ancestral, formándome con la comadrona estadounidense, Pam England, fundadora de Birthing from Within.
Aún tengo presente la experiencia de crear con barro y con mis manos este laberinto blanco -el color de la iniciación- cuando estaba embarazada de mi hijo, en 2006. Ser madre, parir en casa y entregarme a la crianza consciente, con la gran falta de tribu que se vive en Occidente en el día a día me recuerda el “viaje heróico” de superar retos y encontrar tesoros que está presente en las mitologías de todos los continentes. Ese fue otro gran cambio de piel.
En cada rito de paso
nos vamos acercando más a nuestra esencia.
La serpiente, con todas las pieles que deja a lo largo de su vida, me conecta íntimamente con la experiencia cíclica de menstruar. A mis 25 años, sentí un llamado interno a transformar la relación con mi ciclo menstrual. Hasta ese momento, había vivido los cambios hormonales mensuales y mi intenso dolor menstrual como aquella “maldición”.
Ha sido un largo y apasionante viaje interno, el de escuchar y descifrar los mensajes codificados en aquellos calambres. Así fui dejando ir capas y capas de cargas colectivas que me habían alejado de la fuente de poder creativo intrínseca en el ciclo menstrual.
Agradezco los aprendizajes con Miranda Gray, autora del libro ‘Luna Roja: Los Dones del Ciclo Menstrual’ y DeAnna l’Am, fundadora de ‘’Red Moon: Escuela de Sabiduría Femenina para Mujeres y Niñas’. Me inspiraron en el camino de crear y ofrecer un gran abanico de talleres, cursos y retiros sobre los ciclos femeninos.
Mi parte curiosa me ha llevado a seguir estudiando, formándome e investigando, durante los 28 años que pasaron desde que terminé Master en Cooperación Internacional, donde me abrí a una gran pasión por la antropología cultural y por escribir.
Donde pertenezco
Aunque crecí en una de las ciudades más grandes del mundo, México D.F, y he vivido en muchos países diferentes a lo largo de mi vida, siento cada vez más que encuentro mi lugar y mi hogar en la naturaleza.
Allí se revela otro tipo de conocimiento: un lenguaje metafórico y sanador, que pude saborear e integrar en las caminatas medicina y búsquedas de visión que viví con otras maestras: Simone Silverpath, Pippa Bondy, Meredith Little y Petra Lenk-Snow.
Me llaman con cada vez más fuerza los lugares prehistóricos. Piedras ancestrales, estructuras y formas que contienen claves para entender los ciclos de la vida, los misterios del nacimiento y de la muerte, los rituales que nos acompañan en la transición de una etapa a otra… Me recuerdan mi lugar en el universo, en la familia humana, animal, invisible.
La naturaleza me recuerda mi lugar en el universo.
Me nutre…
Bailar me nutre. Necesito bailar más y más e integrar el cuerpo en todo lo que ofrezco. Agradezco a Gabrielle Roth por la danza consciente de los 5 Ritmos (5 Rhythms), otro mapa que me ha inspirado y guiado desde los 25 años.
Bebo también de la sabiduría ancestral del Qigong, que practico desde los 28 años y que me conecta a nivel hondo y sutil con los ciclos de la naturaleza a través del cuerpo.
Los círculos de mujeres
Sin duda, lo que más me ha nutrido a lo largo de mi vida han sido los círculos de mujeres, donde he experimentado el poder sanador de la escucha profunda, sin juicio.
En este espacio seguro, inspirado en la práctica ancestral de Council, he visto una y otra vez como emergen historias íntimas -a veces nunca antes contadas-, dolor, secretos, resiliencia, creatividad y la belleza intrínseca de todas.
Estoy convencida de que los círculos de palabra forman parte de la transformación social que nuestro mundo tanto necesita. Por eso me he dedicado durante muchos años a expandir el potencial transformador de este tipo de espacios a través de mis formaciones presenciales y en línea.
Los círculos de palabra son claves para la transformación social.
Mis frutos
Lo que siempre ha dado sentido a mi vida es compartir y transmitir a otras personas todo aquello que me ha ayudado en el camino de mi propia transformación.
El proyecto de Mujer Cíclica y esta página web son el fruto de ese compromiso. Me asombro cada vez que me doy cuenta del alcance de todo lo que he creado y co-creado en los últimos 20 años. Han participado más de 8.500 personas en nuestros talleres, retiros, círculos y formaciones presenciales y en línea, procedentes de más de 45 países. No deja de sorprenderme que mis newsletters y la inspiración que comparto en redes sociales también le lleguen a miles y miles de personas.
Me llena de alegría y esperanza ver cómo estamos recordando y honrando la sabiduría ancestral femenina en tantas partes del mundo. Quizás no salga en las noticias, pero está ocurriendo, bajo tierra, en un plano poco visible, y en nuestros corazones.
Me siento honrada de ser como un puente entre todas las fuentes que me han nutrido, traduciendo del inglés al castellano y el catalán para transmitir toda esa riqueza.
Si quieres saber más sobre la genealogía y el legado de Mujer Cíclica, en los que han participado muchas personas, te invito a visitar esta página:
Lo que ofrezco se basa
en amar nuestra totalidad
y recordar que pertenecemos al gran ciclo de la vida.
Mi vida ahora
En los últimos años, desde que inicié el intenso viaje del climaterio, he transitado otro cambio de piel muy significativo. Este cambio me ha llevado a hacer una “poda” radical y una transformación importante del proyecto de Mujer Cíclica. He pasado de tener un equipo de 5 personas y de sostener una estructura grande y compleja, a simplificar a todo nivel.
La medicina de la tortuga ha sido una gran guía en estos tiempos: me ha ayudado a ralentizar y dejar ir hacia la tierra las diferentes cargas, roles y máscaras que me fueron alejando de mi esencia.
Agradezco de corazón a Alexandra Pope, creadora de Red School, por expresar y confirmar de forma tan inspiradora todo lo que estoy viviendo en este potente rito de paso de la menopausia, y a Carly Mountain por permitirme indagar a un nivel mucho más profundo en el mito de Inanna.
Esta página web que visitas ahora es la expresión de una nueva etapa en mi vida y en el proyecto de Mujer Cíclica.
Dejo atrás la juventud de la Doncella y la entrega cuidadora de la Madre, en sincronía con la partida de mi hijo de casa. Me abro y abrazo los arquetipos de la Chamana y la Anciana.
Navegamos aguas nuevas con mi querida pareja Gemma, en este tiempo en el que cada una siente una nueva llamada hacia su interior y hacia sus propios ritmos y pasiones. Vuelvo a sentir la ilusión de viajar y cultivar los vínculos presenciales y en directo en mis propuestas.
En esencia, el recorrido de mi vida – que comparto aquí -, al igual que todo lo que que ofrezco, ha consistido siempre en abrazar y amar lo que somos en su totalidad. Y en recordar que pertenecemos al gran ciclo de la vida.
Me siento una de las muchas “guardianas de los portales” entre lo viejo y lo nuevo de estos tiempos; me reconozco parte de una gran red de mujeres medicina que se dedican a recordar y recuperar lo indígena y lo ancestral de cada tierra.
Si lo que has leído te resuena, me encantaría seguir en contacto contigo a través de mis Palabras desde la Cueva. Suscríbete a mi Newsletter:

