No tienes que ser buena.
No tienes que atravesar el desierto
de rodillas, arrepintiéndote.
Solo tienes que dejar que ese delicado animal
que es tu cuerpo ame lo que ama
Cuéntame tu desesperación y te contaré la mía.
Mientras tanto, el mundo sigue.
Mientras tanto, el sol y los guijarros cristalinos
de la lluvia avanzan por los paisajes,
las praderas y los árboles frondosos, las montañas y los ríos.
Mientras tanto, los gansos salvajes, que vuelan alto
en el aire azul y puro,
vuelven nuevamente a casa.
Seas quien seas, por muy sola que te sientas
el mundo se ofrece a tu imaginación,
y te llama, como los gansos salvajes, chillando con excitación
anunciando una y otra vez
tu lugar en la familia de las cosas.
Adaptación del poema Gansos salvajes, de Mary Oliver – Dream Work, 1986
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Me encanta y quiero transitar más en ese territorio sagrado que soy yo y lo quiero hacer con otras mujeres con las que camino . Mujeres sin muchas oportunidades para vivir para si mismas
Que lindo poema. Me hizo sentir viva y parte del universo.
¡que alegría!
Hermoso mensaje!!!
Qué bello poema!!! me encantó..