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la Doncella

Cambio de piel: un compartir personal

Cambio de piel

un compartir personal

Texto: Sophia Style

 

Comparto aquí un texto que he enviado a priniciops de abril 2022 en la newsletter de Mujer Cíclica, desde mi necesidad de poner palabras a la revisión profunda, o “cambio de piel” que he estado viviendo con relación al proyecto de Mujer Cíclica.

Si ya me conoces o llevas tiempo suscrita a la newsletter de Mujer Cíclica, sabrás que algo que me caracteriza es el hecho de compartir partes de mis procesos personales, sobre todo cuando están vinculados a la esencia o la dirección del proyecto.

Y siempre descubro un vínculo sorprendente entre lo personal y lo colectivo. En este sentido, veo que somos muchas personas pasando por momentos intensos últimamente, de transformaciones radicales y a veces muy incómodas, sobre todo porque cuando estás en el meollo de un cambio de una etapa a otra, todavía no ves lo que está por venir, y esto da mucho vértigo. 

Hace poco publiqué en las redes de Mujer Cíclica un poema “El Cascabel” que siempre me ha acompañado cuando siento dentro de mí esta experiencia tan singular y corporal de estar “cambiando de piel”, como cuando una serpiente se está desprendiendo de una piel vieja. Resonó con muchas de vosotras. Lo vuelvo a compartir al final de este mensaje, por si te apetece tenerlo o leerlo de nuevo o por primera vez.

Para dar un poco de contexto a lo que está ocurriendo en mi caso: en realidad ha sido durante los últimos dos años que ha ido creciendo en mí una sensación de carga y de agobio vinculado al crecimiento de Mujer Cíclica como proyecto. Con una voz dentro de mí diciendo “esto se ha hecho demasiado grande”, que empezó como un susurro… y que se convirtió en un grito en enero.

Por un lado, con el hecho de ampliar el equipo de personas que ayudan a sostener el proyecto, una gran parte de mi tiempo se ha absorbido en el papel de “jefa”, gestionando y delegando tareas a cinco mujeres diferentes, dos de ellas a tiempo completo. Sin duda han habido muchos aspectos maravillosos de la experiencia de trabajar juntas en equipo durante estos años y siento un gran agradecimiento a lo que cada una aporta y ha aportado. Y también hay una parte que ha sido cada vez más desgastante para mí y que me ha llevado a una energía muy “yang”, muy mental, de dirección y de esfuerzo, que ya no puedo ni quiero seguir sosteniendo.

Por otro lado, con el aumento del equipo y el crecimiento del proyecto en general, también han aumentado progresivamente los gastos fijos mensuales que Mujer Cíclica tiene que cubrir. Y con ello, mi tiempo dedicado al papel de “empresaria”, ¡que definitivamente no es mi misión en esta vida! Desde enero me he sentido muy angustiada a nivel económico, especialmente con el hecho de sentir la presión de tener que crear algo nuevo para poder sostener nuestro presupuesto anual. Hasta ahora, todo lo que he creado -mis cursos, formaciones y retiros- siempre han surgido desde un lugar profundo e íntimo en mi, sin que el dinero fuera la motivación, desde el deseo de compartir algo que me apasiona con mi comunidad. Forma parte de la esencia de Mujer Cíclica, y me he sentido cada vez más lejos de ella.

Diosa Mujer Cíclica

Fue muy curioso, la pequeña Diosa que cocreamos con Montserrat Graupera el año pasado se me rompió de manera muy extraña, también en enero, señalando para mi que algo se estaba rompiendo y transformando dentro de Mujer Cíclica. Cuando vi que se habían roto sus brazos, fue como un espejo de mi sensación de no poder sostener o cargar con tantas cosas.

Todo este proceso de transformación está coincidiendo claramente con mi entrada al climaterio y con la necesidad de “podar”, de revisar el pasado, de mirar de cara otra vez a los patrones y las sombras en mi que me hacen daño, me alejan de mí y también se manifiestan de manera densa en mis relaciones.

Tiene mucho que ver con soltar capas de la exigencia, la autoexigencia, el perfeccionismo… y con abrazar mi parte frágil y vulnerable. Mi cuerpo últimamente me está dando señales muy claras de que tengo que ralentizar, y con ello, volver a conectar con lo que realmente tiene sentido y es importante.

De nuevo, es increíble para mi como lo personal y lo colectivo se fusionan: veo que el inicio del viaje hacia la retirada de la sangre menstrual va acompañado de un “cambio de piel” para tantas mujeres. ¡Ahora empiezo a entender en mi piel tantas cosas que había leído sobre la menopausia!  Sí, morimos y renacemos.

Y en estos momentos de transmutación, la vida habla más que nunca a través de imágenes, metáforas y símbolos, para ayudarnos a entender e integrar a otro nivel.   El fin de semana pasado, acompañada por mi amiga Anna, hice una hoguera grande en nuestro jardín para quemar muchos viejos papeles que había limpiado. Y dentro de las cenizas, vimos aparecer la forma de una vulva. La promesa del “renacer”…

Vulva en las cenizas

 

Sigo con una sensación de vértigo, la verdad, porque esta limpieza, este fuego transformador está tocando todas las partes de mi vida y mis relaciones…  Y poco a poco se va dibujando y abriendo un camino nuevo, después de varios meses de sentirme dentro de un bosque muy espeso.

He vuelto a recordar el libro pionero de Fritz Schumacher de los años setenta: “Small is Beautiful”, y estas sencillas palabras: “lo pequeño es hermoso”, resuenan profundamente en mi corazón. 

Desde este deseo y necesidad vital de decrecer, que se ha juntado también con procesos personales de cambio y cierre dentro del equipo de Mujer Cíclica, estamos en un proceso de reestructuración bastante radical que no me lo hubiera imaginado hace unos meses y que a la vez me recuerda que la vida es muy sabia y nos está guiando hacia lo nuevo.  

Estoy empezando a retomar diversas cosas que había delegado. Quiero volver a conectar con mi propia voz y con lo espontáneo, en lo que comunicamos desde Mujer Cíclica. Quiero abrazar las imperfecciones y reconocer mis límites.

Y por primera vez en muchos meses la semilla de algo nuevo empezando a gestarse, y que mágicamente se ha plantado en Gemma en paralelo, sin haberlo comentado juntas. Tiene que ver con reconectar mi camino con lo femenino y su camino con lo espiritual con nuestro compromiso con lo social y lo ecológico.  Me siento muy movida por todo lo que está pasando en el mundo, y por lo que estamos dejando a nuestros hijos e hijas.

Estos días también siento una chispa al pensar en volver con Gemma a la montaña para ofrecer nuestro retiro “Mujer Medicina” en Semana Santa. Lo que da sentido a todo lo que hago dentro de Mujer Cíclica son estos encuentros presenciales en círculo, y en contacto directo con la naturaleza y su medicina. 

Se me ha hecho largo este texto…  Muchas gracias por haber leído hasta aquí, y por estar al otro lado de estas palabras. Me ayuda mucho poder verbalizar esta transición y deseo que alguna parte de este mensaje pueda resonar también contigo, ya que parece que somos muchas las que nos estamos desprendiendo de pieles viejas.

Abril 2022.

 

 

 

 

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