“Con mi hija se produce un cruce de energías

muy enriquecedor para el proyecto”

Entrevista a Eli López Giménez

 

 

El testimonio de la terapeuta Eli López Giménez nos aporta una bella y singular mirada sobre el proceso de emprender, ya que hace dos años visualizó un proyecto de acompañamiento a mujeres desde una visión holística junto con su hija, Cristina Fernández. Y así nació “El árbol de la luna”.

¿Cómo surge la idea de emprender este proyecto con tu hija?

Yo llevaba mucho tiempo dedicándome a acompañar a las personas a entender y aprender a cuidar y sostener sus emociones con la ayuda de mis conocimientos de kinesiología, terapia breve estratégica, programación neurolíngüística y coaching desde el centro de terapias naturales que abrí hace veinticinco años con mi marido en El Vendrell (un municipio en la provincia de Tarragona, en Catalunya).

Cristina había terminado su carrera de fisioterapia y también había decidido dedicar su camino a acompañar a mujeres, en su caso para rehabilitar el suelo pélvico. Ya se sentía interesada por el poder femenino, la ciclicidad las fases lunares, la menstruación y los arquetipos, y había empezado a participar en los círculos de mujeres que yo facilitaba.

Estaba realizando el Camino de Santiago cuando visualicé claramente el proyecto, y que tenía que ser junto con mi hija. Y se lo propuse.

 (El Camino de Santiago es la ruta de peregrinaje más antigua de Europa, una experiencia que cada año deciden vivir miles de personas movidas por distintas motivaciones –aventura, encuentro y conocimiento personal, disfrute de la naturaleza y cultura, búsqueda espiritual…)

¿Cómo es emprender un proyecto entre madre e hija?

La base es trabajar desde la cooperación y el amor. Tenemos una relación muy nutritiva. Es un cruce de energías muy enriquecedor en el que se funden, entre otras cosas, el impulso de la Doncella y la capacidad de la Madre que lo recibe y sostiene.

Los otros pilares del proyecto son mi sobrina Vanesa García, diseñadora gráfica, y mi amiga Ana Quer, profesora de Kundalini Yoga.

Eli, cuéntanos algo de tu pasión, de lo que te sientes llamada a compartir con otras personas.

Me apasiona el hecho de poder enseñar todo aquello que he comprobado que me hace sentir bien. Disfruto analizando la realidad de la otra persona desde una posición de observadora y, a través de preguntas, llevándola a que descubra las infinitas posibilidades que tiene a la hora de crear su realidad y que vea que pueden haber muchas puertas y que no tienen por qué estar cerradas. Las creencias pueden cambiar. “Somos lo que creemos” es mi principio básico. Ayudo a que las mujeres tomen conciencia no solo de su anatomía, sino de sus emociones y su propia energía para que se sientan conectadas consigo mismas.

¿Hay algún momento significativo en tu vida que te hizo escoger tu ámbito de trabajo?

Estaba estudiando Derecho cuando me di cuenta de que mi camino empezaba a sentir la llamada de las terapias naturales. Mi propio malestar y la leucemia que tuvo mi madre me enseñaron que no somos solo un cuerpo físico, y que cualquier alteración en alguno de nuestros campos produce el bloqueo de los demás. Mis padres, y su forma de enfrentar la enfermedad, me abrieron el camino de la búsqueda de mi propio equilibrio holístico.

¿En qué momento estáis ahora con “El árbol de la luna”?

Mantenemos desde hace años un pequeño círculo presencial de mujeres que se reúne cada mes, y a la vez, estamos diseñando nuevos talleres. Estamos en un momento de expansión lenta del proyecto. Hemos aflojado conscientemente el ritmo para no quemarnos. No tenemos prisa, ni queremos hacer esto por obligación, sino desde el amor. Disfrutando.

En este momento nuestra energía está centrada en el marketing presencial y en las redes sociales, para vender nuestra propuesta manteniendo su esencia.

¿Y si te pedimos que lo sitúes en la metáfora del árbol frutal?

Ahora, y revisando cómo ha sido el nacimiento de “El árbol de la luna”, puedo situarlo como una rama que ha brotado del centro de terapias naturales y que está creciendo y floreciendo.

Lo maravilloso de la metáfora del árbol frutal es darte cuenta de que la semilla, las raíces, el tronco y las ramas están interconectados. Puedo sentirme en una fase de mi proyecto y al mismo tiempo ir a otra para mejorar o complementar aquella en la que estoy. Es como un danzar energético nutritivo y expansivo.

¿Cuáles dirías que son los principales retos ahora para ti como mujer emprendedora?

Mi principal reto es sostener el proyecto desde esa energía impulsiva y divertida de los inicios. Cuando empiezas a recibir muchos noes y se cierran puertas (algo que nos ha pasado, por ejemplo, buscando un espacio idóneo para nuestros círculos de mujeres) llegas a cuestionarte si el coste que tiene a nivel personal vale la pena.

En mi caso, el entreno de mi mente mediante la meditación y de mi cuerpo con el baile y el caminar me reconecta con mi esencia, el amor, y es un motor que me impulsa a seguir en ese camino.

¿De qué maneras sientes que te ha ayudado la formación “Emprender con el Corazón”? 

Cada formación de Mujer Cíclica me ha abierto un rincón de mí misma. Este curso ha llegado en un momento en el que sentía que debíamos revisar algunos aspectos de nuestro proyecto, y me ha permitido dar a mi mente de emprendedora una flexibilidad mental que yo llamo “expansiva”, desde el sentir esencial. Me ha parecido un bello viaje lleno de amor hacia lo que estamos transmitiendo.

Y por último, ¿qué tres cosas le dirías a otra mujer que está trabajando desde lo que ama, que está cultivando su proyecto desde el corazón, como consejos, desde tu propia experiencia? 

La primera es que por muchos impedimentos que encuentres en el camino, si verdaderamente sientes que te hace vibrar, conectes con esa fuerza que al mismo tiempo que te hace parar, te sirve para darte impulso.

La segunda, la importancia de la cooperación. Las mujeres podemos caminar y crecer juntas. Avanzar desde la competencia entre nosotras es caminar desde la incongruencia con la energía femenina amorosa.

La tercera, el equilibrio entre lo que damos y recibimos. Tienes que poner tú misma el valor que tiene tu conocimiento, ya que si no lo haces, los demás tampoco lo harán.

Cuando hablas de “poner tú misma el valor que tiene tu conocimiento”, ¿te refieres a las dificultades que a veces tenemos para poner un precio a lo que ofrecemos?

Ha sido una lucha personal interna llegar a un equilibrio entre aquello que quiero dar, ofrecer y poner un valor al tiempo, el conocimiento y la experiencia que incluye. Al fin y al cabo, el pilar de nuestra estructura de funcionamiento social es el dinero. El dinero para sostener.

Muchas gracias por responder a estas preguntas.

Gracias infinitas a Sophia Style por todo lo que me has enseñado como profesora y persona. Seguimos en el camino del corazón y con el deseo de que cada vez seamos más. Aho!!!

 

Contacto:

Eli López Giménez: eli@elarboldelaluna.com

El árbol de la luna:

Web: https://elarboldelaluna.com/   |  Facebook: https://www.facebook.com/elarboldelaluna/  |  Instagram: @elarboldelaluna

 

“Voces de Mujeres” es un espacio de entrevistas a exalumnas de las formaciones online de Mujer Cíclica, realizadas y editadas por Sophia Style y Carlota Franco. 

Eli López ha sido alumna de la formación online de nueve semanas “Emprender con el corazón: de la semilla al fruto”, que ofrece herramientas, ideas y propuestas de reflexión para que tu propio proceso de emprender sea más inspirador, realizable y en armonía con tus valores, integrando la metáfora del árbol frutal. Más información.

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