La filosofía de Mujer Cíclica

En todas partes, las mujeres estamos reconectando con la experiencia cíclica de lo femenino y de la vida, y descubriendo en ella una fuente de poder y de sabiduría profunda.

Nos estamos desprendiendo de la carga negativa que durante miles de años se ha asociado con nuestro cuerpo y sus procesos naturales: la menstruación, los cambios hormonales, la sexualidad, el parto y la menopausia, y soltando el sentimiento de inferioridad y el rechazo hacia lo femenino que como consecuencia hemos interiorizado.

Este camino de reconciliación con el hecho de ser mujer y la aceptación de nuestra naturaleza cíclica nos está llevando a mujeres de todas las edades a recuperar nuestra autoridad, intuición y felicidad.

 

 

Mujer Cíclica te ofrece, a partir de cuatro propuestas, un espacio en donde conocer y celebrar los diversos ciclos a través de los cuales fluye la vida:

 

Conectar con tu ciclo menstrual

Imagen: Four Directions, Clio Wondrausch

Imagen: Four Directions, Clio Wondrausch

Desde nuestra primera menstruación hasta la menopausia, nuestra realidad como mujeres conlleva cambios cíclicos continuos con cada ciclo menstrual.  Al conectar con nuestro ciclo menstrual y sus cuatro fases (pre-ovulación, ovulación, pre-menstruación y menstruación) podemos reconocer y respetar en nosotras los ritmos cambiantes de nuestra energía, emociones, necesidades, concentración, sexualidad y creatividad, y entender nuestro ciclo menstrual como una guía interna continua y una enorme fuerza elemental, en vez de juzgar nuestro ciclo como un problema o lastre.

 

 Honrar los ritos de paso femeninos

Laberinto pintado con sangre menstrual

Laberinto pintado con sangre menstrual

Los principales ritos de paso de la mujer están relacionados con la sangre: la menarquía, el parto y la menopausia. Estas transiciones han estado invisibilizadas y medicalizadas a lo largo de la historia del patriarcado. Hoy en día estamos volviendo a dar un lugar sagrado a estos momentos de cambio en nuestra vida, restaurando así el vínculo entre estos procesos fisiológicos y su significado espiritual. Lo hacemos, por ejemplo, a través de la celebración de rituales para acompañar estos ritos de paso, muchas veces inspirados en ritos ancestrales y de otras culturas.

 

Celebrar los ciclos de la naturaleza

Foto: Andy Goldsworthy, Leaves

Foto: Andy Goldsworthy, Leaves

Cuando nos damos cuenta de la íntima relación entre nuestros ciclos femeninos y los ciclos de la luna, del sol y de las estaciones, empezamos a restablecer una conexión viva con la Madre Tierra, de la cual la vida moderna tanto nos ha separado. Nos podemos ver reflejadas en las cuatro fases de la luna, en las cuatro estaciones, en el ciclo de las plantas y en el ritmo de día y noche… Descubrimos el poder de sintonizarnos con los ciclos de la naturaleza, descubriendo también la interconexión con todos los seres vivos.

 

Redescubrir la espiritualidad femenina

Imagen: Goddess of Laussel, Lisa Aerianna Tayerle

Imagen: Goddess of Laussel, Lisa Aerianna Tayerle

Uno de los agentes más importantes en la represión de lo femenino han sido las religiones monoteístas y patriarcales. El redescubrimiento de la espiritualidad femenina es una parte clave para muchas mujeres para reconstruir y fortalecer nuestra identidad. La arqueología, la mitología y la antropología nos demuestran que, en diferentes épocas históricas, gran parte de la humanidad ha sido matrilineal con un culto a lo Sagrado Femenino. En los Arquetipos de la Diosa de diversas culturas, que contienen una gran sabiduría respecto al universo femenino, podemos entender la etapa vital o el momento del ciclo menstrual en que nos encontramos.

 

 

Para profundizar en cada unos de estos aspectos, te propongo explorar los ciclos femeninos a través de los cuatro Arquetipos de la Doncella, la Madre, la Chamana y la Anciana.

 

 

La Doncella

Su estación es la primavera, su fase lunar la luna creciente. Semilla que brota, inicio, deseo de vida, época de nuevas posibilidades…

La Madre

Su estación es el verano, su fase lunar la luna llena. La semilla florece, da fruto y madura gracias al calor del sol y a los nutrientes de la tierra...

La Chamana

Su estación es el otoño, su fase lunar la luna menguante. Tiempo de recoger la cosecha, de iniciar la poda, de luz decreciente…

La Anciana

Su estación es el invierno, su fase lunar, la luna negra. Época de hibernación, de enraizamiento, de quietud y de renovación…

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