Dar la Bienvenida a la Menstruación

Texto: Sophia Style

Foto: Stephen Trimble, ceremonia Apache

Foto: Stephen Trimble, ceremonia Apache

Imagina que eres una niña de trece años. Vamos a hacer un breve recorrido por diferentes culturas del mundo para conocer algunas maneras de celebrar tu primera menstruación.

 

Imagina que eres una niña Apache. El día que empiezas a menstruar, te sientes muy orgullosa porque sabes que todo el pueblo va a celebrarlo contigo. Vas a la cabaña de tu madrina con una pluma de águila para darle la noticia. Ella te va enseñar todo lo que necesitas saber para convertirte en mujer. Primero vas a una cabaña especial, y te quedas sola durante un tiempo. Haces un ayuno para limpiar tu cuerpo. Cuando estás lista, tu madrina te explica que te ha bajado la regla porque ahora eres fértil y podrás tener tus propios hijos. Te enseña muchas cosas sobre la menstruación, la fertilidad, la sexualidad, la contracepción y los rituales femeninos.  Mientras estás aprendiendo con ella, las mujeres te hacen un vestido especial. Tu madrina te prepara para tu ceremonia, enseñándote un baile especial. Por ultimo, hay una gran celebración con toda tu comunidad. Recibes muchos regalos y bendiciones, y después, como “dadora de vida”, das tus bendiciones a la tribu.

 

Ahora vamos a la tribu Aiary, en Brasil. Cuando anuncias la llegada de tu primera menstruación, toda tu familia y tus amigos se juntan contigo. Tu madre corta simbólicamente tus trenzas de niña, y todos te piden un pelo para la buena suerte. Durante un mes, hasta tu próxima menstruación, solo puedes comer pan y pescado, para purificar tu cuerpo y tu mente. Al llegar tu segunda regla, tu padre se levanta al amanecer y canta una canción especial, invitando todo el pueblo a una fiesta donde puedes comer todo lo que quieras!

 

Continuamos nuestro viaje, cruzando el océano Atlántico. Llegamos a Nigeria, a la tribu Tiv.  El día de tu primer período, tu comunidad te ve como dadora de fertilidad y portadora de buena suerte. Caminas sobre todos los campos de tu pueblo, bendiciendo el suelo y propiciando una gran cosecha. Durante una ceremonia en tu honor recibes un tatuaje de fertilidad bajo tu ombligo. A partir de ahora lo enseñas orgullosamente a todo el mundo, mostrando que ya no eres una niña.

 

Ahora cruzamos el Océano Índico y acabamos nuestro recorrido en Sri Lanka. Aquí tomas un baño especial el día que llega tu primera regla. Con ello dejas de ser niña y sales del baño como mujer joven. Llevas un vestido blanco, el color de la iniciación. Tu familia prepara una celebración en la que recibes muchos regalos y deseos para una vida feliz, sana y próspera.

 

Volvemos a la cultura occidental. Aunque vivimos en un contexto completamente diferente, podemos encontrar en estas historias ideas e inspiración para este momento tan importante en la vida de una niña. Algunos de estos ritos todavía se practican hoy, otros se han perdido. Sería fácil romantizarlos, y ni siquiera sabemos exactamente como estas niñas han vivido estos acontecimientos. Pero lo cierto es que en la sociedad moderna empezamos la menstruación con presupuestos y actitudes muy distintas.

 

A través de varios grupos de mujeres de Inglaterra, Canadá, Estados Unidos y el Estado Español interesadas en redescubrir la mujer, hemos compartido nuestras primeras experiencias de la menstruación. Salvo unos padres que abrieron una botella de cava, todo el mundo a nuestro alrededor respondió con una mezcla de vergüenza, secreto y trivialidad – cuanto menos se hablara de ello mejor, excepto para darte algunas toallitas sanitarias. Sentimos una gran falta de información, y una gran falta de reconocimiento del cambio que estaba sucediendo dentro de nuestros cuerpos y emociones. A la vez sentimos ilusión, curiosidad, excitación, orgullo, confusión, miedo, tristeza y pena. Todas sabíamos intuitivamente que algo estaba muriendo —que de alguna manera era el fin de la infancia y se abría un mundo nuevo y desconocido. En los momentos de transición en la vida, como el nacimiento y la muerte, los seres humanos siempre necesitamos reconocer y honrar estos cambios en un entorno social con algún tipo de rito.

 

En el caso de la primera menstruación, es un acontecimiento que en nuestra sociedad vivimos de una manera muy solitaria, sobre todo porque la menstruación en sí se ve como algo desagradable, inconveniente y que preferiríamos que no existiera. Al mismo tiempo, hay una creciente voluntad de que nuestras hijas, que las niñas de la próxima generación lo vivan de una manera diferente —que se sientan más preparadas y más acompañadas. El valor que asignamos a la primera menstruación está relacionado con el valor que nos asignamos como mujeres. Siempre llevamos la memoria de esta experiencia con nosotras, e influye de una manera profunda sobre nuestra autoestima y nuestra salud.

 

Claves para mejorar la relación con la menstruación

 

Al transmitir el valor y los dones del ciclo menstrual a las niñas, tenemos una gran oportunidad para reconciliarnos con la menstruación y descubrir su tesoro escondido. Quiero compartir y recomendar dos cambios que me han ayudado durante los últimos siete años a transformar profundamente mi relación con mi propia menstruación, y por tanto, con mi naturaleza femenina. El primero fue el hecho de observar y anotar las diferentes etapas de mi ciclo menstrual a través de un “diagrama lunar”. El segundo fue dejar de usar tampones y compresas desechables, sustituyéndolas por productos reutilizables.

muestra Diagrama Lunar

muestra Diagrama Lunar

 

Cuando una amiga me dio un calendario lunar y sugirió que empezara a apuntar el primer día de cada regla para ver en que fase estaba la luna, no vi qué relación podía haber. Pero me pareció algo más que una coincidencia cuando me di cuenta de que el ciclo medio de cada mujer es de 29,5 días, exactamente el mismo tiempo que tarda la luna en girar alrededor de la Tierra.  La palabra menstruación viene del latín mens, “mes”, palabra a su vez derivada de la raíz indoeuropea me-, relacionada con “luna” y “mes” (en inglés moon y month) y también con “medir” (pues los ciclos de la luna fueron la primera forma de medir el tiempo). Cuando un grupo de mujeres viven y trabajan juntas, suelen menstruar al mismo momento, sea con la luna nueva (lo mas común) o con la luna llena.

 

Al principio, sólo era consciente de sentirme muy irritable y sensible unos días antes de la menstruación, y notaba por supuesto la regla, que era para mí una gran molestia, porque era muy dolorosa durante dos o tres días. Poco a poco empecé a ser más consciente de mi estado de ánimo, mis deseos, mis sueños, mi nivel de energía, y mi sexualidad durante todas las diferentes fases de mi ciclo menstrual, y, a la vez, de su conexión con la luna. Esto es muy tangible, por ejemplo, cuando el principio de un nuevo ciclo, después de la regla, coincide con la luna creciente: siento una energía renovadora y fresca, inspiración y claridad mental, al mismo tiempo que la luna se está renovando. Cuando me acerco a la ovulación, muchas veces me siento más sociable, sexual, abierta y creativa, muy explícitamente si la luna está llena, y de una manera mas interna si la luna está nueva. Después de la ovulación, empiezo a percibir más mi lado interno y suelo tener menos energía. Surgen los famosos malos humores de la etapa pre-menstrual, que ahora entiendo cada vez más como una oportunidad de afrontar desequilibrios en mi vida, sombras y heridas que desde mi inconsciente piden mi atención, para sanar y traspasarlas.

Foto: Sophia Style. Collage de las Cuatro Fases

Foto: Sophia Style. Collage de las Cuatro Fases

Ahora cuando viene la regla, siempre que es posible, creo un espacio acogedor para retirarme del mundo, para soñar, escribir, pintar o estar en silencio, reflejando la luna menguante y oscura que también se esconde del mundo. En muchas tribus cuando las mujeres menstruaban al mismo tiempo, se retiraban a un recinto especial a pasar su sangrado, mientras los hombres y las ancianas hacían sus tareas. Se le consideraba el tiempo en que una mujer se encuentra en el nivel más alto de su poder espiritual, por lo cual la actividad más apropiada era descansar y acumular sabiduría. Si creamos tal espacio, puede ser un momento muy creativo, intuitivo y transformador, en el que dejamos el ciclo pasado, limpiamos nuestro útero y nos preparamos para otro.

 

Sin embargo, vivimos en una sociedad altamente masculina y linear, en que la realidad laboral y individualista hace muy difícil que las mujeres descansen durante unos días al mes como sus cuerpos lo piden. Dentro de lo posible, es una oportunidad para apoyarnos entre mujeres y recibir el apoyo de nuestras familias, para que podamos retirarnos una vez al mes y seguir el ritmo de nuestros cuerpos, o por lo menos ir más despacio, y reconocerlo y honrarlo como un estado especial.

 

Para muchas mujeres que conozco, la experiencia de la menstruación también ha cambiado significativamente desde que no utilizan ya los tampones y compresas convencionales. Solo el hecho de tirarlos en la basura refleja el profundo desprecio de nuestra cultura hacia la sangre menstrual, que es vista como algo básicamente sucio y desagradable. Cuando me di cuenta de que estos productos contienen dioxinas y materiales sintéticos que dañan a la vez mi salud y la del planeta, vi que podía reutilizar una esponja marina especial y una copa menstrual de silicona para recoger mi sangre. El hecho de tener contacto directo con tu sangre al lavar la copa o la esponja en agua me hizo afrontar muchos prejuicios y pensamientos negativos. Pero con el simple acto de verter este líquido rojo en la tierra de las plantas, entendí que las células que mueren en mi útero y son transportadas en la sangre menstrual son un alimento para la tierra, lleno de hierro y otros nutrientes. Los mismos ciclos de la naturaleza —las estaciones, la luna, el sol— están reflejados dentro de mi propio cuerpo. Lo que muere da a luz. Ahora no es algo repugnante, sino símbolo de mi fertilidad, de mi esencia femenina, y de mi conexión con la tierra.  Cuanto más la menstruación sea normal y apreciada en nuestra vida familiar, más preparadas se sentirán nuestras hijas, y también nuestros hijos, para el día que llegue la primera regla.

 

Celebrar la primera regla de nuestras hijas

Foto: Agenda Danza de la Tierra, Regina Siam

Foto: Agenda Danza de la Tierra, Regina Siam

Hoy en día hay mucha variación entre las edades de la primera menstruación de una niña —desde los ocho hasta los quince años— y su experiencia y lo que querrá hacer dependerá mucho de su edad y de su carácter. Huelga decir que lo importante es que sea tal como ella decida, y que hemos de evitar imponer inconscientemente lo que nos ha faltado a nosotras. Hay ideas en las historias del principio y en muchas otras culturas que podemos adaptar a la realidad de niñas de hoy. Se pueden poner en práctica el mismo día del primer período, durante el primer mes, o con la siguiente luna nueva. Si es posible hablarles de ello con antelación estarán más preparadas.

 

Algo muy sencillo y muy bonito que vemos en todas las celebraciones tribales es el simple hecho de ofrecer un regalo a la chica, o que escoja uno —por ejemplo un ramo de flores, una joya (como una piedra roja o una piedra de la luna), un pañuelo rojo, una vela roja, una caja especial, un diario, o una pulsera con la fecha inscrita… lo que le guste a ella. Que se tome su tiempo para hacer cualquier cosa que le ayude a sentirse feliz con su cuerpo cambiante, por ejemplo un baño especial con pétalos, velas y aceites esenciales, un masaje o un nuevo maquillaje. También  puede señalar este cambio con un nuevo corte de pelo o ropa nueva. Podría ser el momento de ponerse al día con su habitación y con sus pertenencias, por ejemplo guardando o regalando sus libros de infancia, decorando su habitación de otra manera, o desprendiéndose de cosas que ya no utiliza. Si ha tenido un mote de niña, podría cambiarlo ahora. En Zimbabwe las niñas escogen un nombre nuevo a partir de su primera menstruación.

 

Vemos en muchas culturas la importancia de contar con una mujer con experiencia que acompañe y enseñe a la niña durante esta transición. Normalmente no es la madre, sino alguien con quien las dos tenéis buena relación y en quien ambas confiáis. Aunque los padres pueden también desempeñar ese papel, ella puede explicarle los diferentes elementos del ciclo menstrual, de la salud sexual, la contracepción, el embarazo, las relaciones y sus derechos como mujer, por ejemplo. Con eso empezamos a recuperar el papel de la ‘mujer sabia’ que iniciaba las niñas en los misterios femeninos.

 

En diversos ritos vemos que las niñas pasan un tiempo solas, en la naturaleza. Esto podría adaptarse por ejemplo a una tienda de campaña en el jardín, en casa de su madrina, o simplemente tomando un baño especial. En muchas culturas los sueños de la joven durante su primera menstruación son muy importantes —si los recuerda los puede apuntar en su diario. Puede empezar desde el principio a expresar su creatividad durante la menstruación, por ejemplo, haciendo con barro una figurita femenina como una sirena o una diosa y decorándola con caracolas o piedras. O se podría organizar con ella una excursión hacia un lugar especial como una cueva o un dolmen. O plantar un árbol, por ejemplo uno que de fruta roja, y verter su primera sangre junto a él, o enterrarla en una tela, como hacen en la tribu Luvale en Zambia.

Foto: Sophia Style. Celebración con comda roja

Foto: Sophia Style. Celebración con comda roja

Si ella quiere celebrarlo con más gente, se puede organizar una “fiesta roja”, en que todas las decoraciones, la comida, las bebidas, y la ropa que lleve la gente sean rojas! Esto se hace en Japón. Por ultimo, si quiere, podéis crear una ceremonia que tradicionalmente se celebra con la luna nueva después de la primera regla. Normalmente solo asisten mujeres, y los hombres de la familia colaboran en la preparación, o solo en una parte de la ceremonia (también es importante reconocer la transición que representa este momento para los padres). Una posibilidad es que cada niña o mujer que venga traiga una cuenta roja con un deseo, para hacer con ellas un collar o una pulsera especial que le recuerde este día. Las mujeres que ya menstrúan pueden también compartir con ella algo de su propia experiencia que le sirva como mujer. Es un momento para despedirse simbólicamente de su infancia y para sentirse bienvenida en esta nueva fase de su vida. ¡Las posibilidades son ilimitadas…! A pesar de los prejuicios persistentes de nuestra sociedad que tendrá que afrontar, haremos que se sienta lo más apreciada y respetada posible en este momento único y especial de su vida.

 

Este artículo salió en catalan en la revista “Viure en Familia” en junio 2005.

 

27 Comments

  1. Muchas gracias por este artículo tan ameno y tan completo. Ha sido un placer recorrerlo y llenarse de inspiración.

  2. Gracias por compartir tan valiosa información, es realmente un precioso articulo.

    Lluisa xx

    • Gracias Lluisa por tomar el tiempo de agradecer el articulo y ser generosa. Me alegro que te haya servido. Espero volver a escribir más artículos este otoño. Muchas bendiciones y agradecimiento tambíen! Sophia

  3. Precioso. Cuanta informacion y que alegria saber para poder dar la bienvenida a todas esas niñas del entorno en el que trabajo y vivo a su vida cíclica. Me llega esta información en el momento en que estoy gestando una idea para proponer encuentros madres-mujeres/hijas-niñas.
    Gracias

  4. Muchas gracias por este bello artículo. Me ha encantado!! gracias gracias

  5. Me ha encantado el articulo,lo guardaré con cariño por si algún día soy madre.Gracias,

  6. Muchas gracias por el compratir de tan importante tema…
    Hay mucho por hacer.
    Bendiociones Diosa hermosa.

  7. Me encanto este articulo, desde hace anos estoy en una reconciliacion profunda con mi feminidad y la regla formo parte del proceso, un dia cayo en mis manos un libro “el misterio de las estrellas oscuras” que aunque no es un libro sobre el tema, lo trata d emanera colateral y pude tomar consciencia, hasta que punto la menstruacion es una bendicion, las reglas son poderosas y me siento tan orgullosa de ser mujer.
    Tengo una nina de 11 anos, que ya comienza a cambiar y estoy viendo con ella que es posible, y este articulo me ha inspirado!
    Gracias!

  8. Muchas gracias!!! Estoy preparándome para acompañar a mi hija en ese momento

  9. Querida Sophia:
    He leído con mucho placer y a la vez tristeza tu bellísimo artículo. Tristeza porque recuerdo como mi hija Mila con apenas 12 años planeaba como sería su fiesta roja, hacía bocetos diseñando su vestido, hacía lista tentativa de invitados desde pequeña soñando ilusionada con ese día especial. Ese día especial llegó, en una fecha especial 11/11/11 (jamás la olvidaremos) pero no hubo celebración alguna. Yo me recuperaba de varias cirugías al dar a luz a mi último hijo y perder el útero. Estaba aún muy delicada la recuperación fue difícil y dolorosa. Siempre sentí que le quedé debiendo. Ahora ella tiene ya 15.
    Voy a publicar con tu permiso este articulo en mi pagina de la Casa de Baubo, y se lo enviaré como un regalo a mi hermanas Gracia y Verónica que son madres de las últimas niñas por convertirse en mujeres en mi familia.
    Soy convencida que celebrar la primera regla es algo que deberíamos a incorporar a los rituales de paso en occidente, en lugar de los románticos 15 años.
    Te dejo un abrazo fuerte y gracias nuevamente por este regalo tan bello en luna llena.
    Claudia

    • Un abrazo grande para ti Claudia. Por supuesto puedes publicar el artículo. Poco a poco estamos volviendo a recordar la importancia de este rito de paso femenino… seguimos plantando semillas.

  10. Interesante artículo, más no comparto la idea de alegrarse cuando llega tu periodo, pues es el peor momento para la mujer, ya que cada mes tiene que soportar los malestares y el uso de las toallas higiénicas que de por sí son incómodas.

    • Hola Sandra. Soy Carlota y colaboro con Sophia en el proyecto de Mujer Cíclica. Te agradecemos que hayas compartido tus sensaciones y experiencia. Entendemos muy bien que te sientas así, igual que le pasa a muchas mujeres. Precisamente la intención de este sitio web es la de ayudar a transformar nuestra vivencia y comprensión sobre el ciclo menstrual, ofrecer alternativas y propuestas para que sea lo menos incómodo posible. Un abrazo.

  11. Felicitaciones por el artículo y por el espacio de mujer cíclica. Una cueva donde retirarse para nutrirse.

  12. preciós Sophia.
    Inspirador per sanar

    gràcies!

  13. Gracias por el artículo! Super inspirador. Estoy haciendo el curso online de “Las cuatro lunas” y decidí que hoy celebraré con la adolescente que vive en mí, su primera menstruación.
    Aunque han pasado muchos años de ello, nunca es tarde.
    La llevaré de paseo, le regalaré un vestido o algo que le guste y celebraremos juntas la bendición de ser mujer, reparando el miedo y la confusión que sentía allá y entonces.. gracias Sophia! Tus textos son una gran inspiración!

  14. Que hermoso el texto, muchas gracias, tengo dos hijas Ana de 10 años está cambiando su cuerpo sin pausa, y deseo de corazón para ella una bella primera menstruación cuando llegue, no para reparar la mía, sino para ella y las nuevas mujeres que vendrán! como María su pequeña hermana de 3 años. Muchas gracias!

  15. GRACIAS POR ESTE ARTÍCULO LLENO DE MAGIA.
    LO VOY A GUARDAR PARA TENERLO DE GUÍA EN EL MOMENTO QUE LAS NENAS DE MI VIDA (SOBRINAS, PRIMAS) INICIEN ESTA ETAPA PARA BRINDARLES UNA CEREMONIA ESPECIAL 🙂

    MUCHAS GRACIAS♥

  16. Hola bella, es realmente hermoso todo lo que podemos hacer para que nuestras chicas tengan un día inolvidable en lugar de frustrante.
    En lo personal me encantó el detalle de los obsequios y corte de cabello, mi esposo se identificó con las flores y llevarla a un lugar especial.
    Gracias, mil gracias

  17. Qué bueno es encontrar este espacio, y sentirme identificada con tantas historias, y a su vez poder re-significar aquellas historias con una nueva y valiosa perspectiva desde el reconocimiento, desde el potencial femenino que ofrece la menstruación. Gracias!

  18. Maravilloso!!

  19. Gracias Sophia! Una caricia y sanacion a nuestro femenino

  20. Hermoso, gracias

  21. Hola Sophia,
    he leído con curiosidad e interés tu articulo. Soy una mujer de 50 años, dando mis primeros pasos por el camino de la menopausia… No he tenido hijos pero no por eso me siento menos mujer. Me siento parte de la naturaleza desde siempre… Desde siempre me siento muy conectada a ella… Vivo en el campo y soy propietaria de un pequeño turismo rural que hemos construido con mucho amor mi marido y yo en una zona rural de Vejer de la Frontera, en la procincia de Cadiz, Andalucia. Aunque llevo muy poco tiempo interesándome a este original proyecto, creo que me será muy útil en mi vida. No se explicarte las razones, solo que últimamente estoy aprendiendo a sentir la vida, a escucharla y a gozarla. Te animo a que sigáis creando nuevas oportunidades de gozo, comprensión y empatía y te agradezco la oportunidad que me has ofrecido…
    Un saludo

  22. Me encanto el articulo y me dio ideas para un futuro cercano con mi hija, ya que varias veces me dijo que no le gustaría menstruar, es bueno conocer otras experiencias ,muchas gracias!

  23. Muchas gracias por este artículo. Ver como en otras culturas viven la primera menstruación es algo maravilloso y poder ver en comparativa como fue mi primera menstruación en esta cultura occidental, patriarcal y capitalista. Guardaré esta información con cariño por si algún día se me presenta la oportunidad de poder guiar y orientar a otra mujer en su primera menstruación. Gracias de corazón! Muchos besos!

  24. Que inspirador!!, tengo dos hijas,de 14 y 4 años, la mayor ya empezó su menstruación y fue especial porque ya había leído al respecto, pero aún así me hubiera gustado celebrarlo mejor con ella, pero se que no es tarde enseñarle sobre el ciclo lunar sera lo siguiente, y tal vez ella sea la madrina de mi segunda hija cuando llegue su momento.
    Muchas gracias!!

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